miércoles, junio 24, 2026
Columnas

Opinión no Pedida

 

México 1 – 0 Korea

Llegando al Palco: Después de sortear embotellamientos, amontonamientos y evadir las largas, lentas y congestionadas filas de las colas que corresponden al graderío popular y de nivel medio, llegué a la comodidad y paz de mi palco, para disfrutar el partido de México contra Korea. Lo escribo con K porque impacta más que con C. Al rato cambiaré las letras. Mi palco tiene bar, butacas acojinadas, edecanes con ojazos tapatíos y una TV panorámica para ver el partido!

Primer Tiempo: Mi amigo del alma, Argimiro Maduro, que aunque es venezolano nada tiene que ver con el otro Maduro, aprovechó una pausa comercial en la TV, para exclamar: ¡Vamos México! Yo, sensible como soy, lo cuestiono sin ánimo de ofender y le pregunto: ¿Es en serio, hermano querido? México es una entelequia! Y lo sabes! Igual que Venezuela o Canadá o Yugoslavia, por ejemplo, que hace poco era un gran país y ahora ¡son como cinco! Y quien asegura que Trump ¿no partirá Venezuela en tres o cuatro países o tal vez se anexe los estados del norte de México? “Divide y vencerás”. O sea, hermano, compiten equipos comerciales de fútbol, no juegan los países. Además el fútbol es deporte de los pobres pero lo disfrutan los ricos y se lo agenciaron los comerciantes. ¿Quién si no  alguien que tenga mucho dinero puede ver un partido de México en el Estadio? ¿Y qué empresa que no tenga un chango de lana puede anunciarse en un “Mundial” de fútbol? Ay, Argimiro.

En fin, como sea -le dije a mi  amigo-, veamos el partido y sí, le iremos al equipo que se autonombra Selección Mexicana, que usurpa los colores, el himno y la bandera de la nación, sin que ninguna autoridad lo impida y, además, que le rinde pleitesía a la FIFA! ¡Caray! Platicando ajeno se nos fueron los primeros 45 minutos sin darnos cuenta, tal vez porque en la cancha lo que hubo fue un peloteo insulso, igual que si jugaran las chivas contra los xolos, pero sin himnos ni banderas y con el pueblo en el estadio, ahí sí, con boletos no tan caros. En fin, cero a cero el primer tiempo. Aburrido y ratonero.

Segundo Tiempo: Aprovechando la pausa que refresca a los jugadores, pues los acompañamos  desde lejos pero viéndolos por la TV, con un mezcal, una coronita y tres o cuatro galletitas con caviar noruego. Bien, después de la pausa, conforme avanzaba el partido, mi hijo y nuera que me acompañaban a verlo, notamos extrañados y negados a creerlo, que habían grandes espacios con lugares vacíos. Y así permanecieron hasta el final. Al día siguiente circuló la peregrina explicación de que los claros en el Estadio Guadalajara (Akron),  durante este partido de México contra Corea del Sur, se debieron principalmente a los altos precios de los boletos, a los estrictos operativos de movilidad que complicaron los accesos y llegadas de grupos de porristas y a que muchos aficionados prefieren socializar en los pasillos durante el encuentro. La Federación por su parte “aclaró” que la asistencia oficial se mide por boletos escaneados (?). Bueno, lo cierto, es que nunca se vio el estadio lleno.

Bueno, regresemos al partido. Les decía que veía el juego acompañado de familia y amigos, todos más atentos al celular que al partido, ya que este era igualmente monótono minuto a minuto. La mayor parte del tiempo el vaivén fue lateral y en reversa, cuidándose ambos de no recibir un gol porque así terminaría el encuentro. Pues dicho y hecho, a los 5 minutos del segundo tiempo, cayó el único gol del partido a causa de una falla del portero coreano y un acierto del jugador mexicano. En resumen, aparte del gol, hubieron dos chispazos de emoción cuando un potente e inesperado patadón fue desviado con lujo de reflejos por el guardameta coreano, 김승규, así se escribe su nombre, y casi al final por una atajada milagrosa de “nuestro” portero que, en ese momento pareció tener más brazos que tentáculos un pulpo.

Bueno, por el lado del negocio, para seguir adelante, hemos tenido suerte de no enfrentar leones africanos ni dragones coreanos que, en caso de existir, demuestran cordura y amabilidad. Con estos resultados y la experiencia de los checos que primero fueron invadidos por los rusos (tengo la imagen en la cabeza de los tanques de guerra en las calles de Praga, una de las ciudades más bellas del mundo) y luego su país quedó dividido en dos, su autoestima puede no ser muy alta y la de México que ahora está por las nubes,  entonces ¡“debemos” de ganarles! En fin, lo que sí es perfectamente viable es que Memo Ochoa haga su sexto debut en Copas del Mundo. ¡Él, Ronaldo y Messi, son los únicos en ostentar un récord tan longevo!

Silbatazo Final: El árbitro dio chance a Corea. Alargó el tiempo 4 o 5 minutos más. Lo que pasó después, usted apreciado Lector, se dio cuenta por el estallido de emotividad y alegría del respetable, cuyos gritos y aplausos se oyeron hasta Seúl. Ya sabe usted, de inmediato guardaron las estampitas de la Virgen y del Papa y sacaron las botellas con etiqueta “Jarabe para la Tos” y una multitud desaforada, tomó por asalto los emblemáticos monumentos de el Ángel y de la Minerva, para celebrar  estrepitosamente, el fortuito e imperecedero triunfo de “nuestra” Selección Nacional de Fútbol! ¡Viva México! Ca…! El festejo desproporcionado muestra, desde un punto de vista de conexión de masas, un complejo de inferioridad que se desvía con un simple evento deportivo, como si las aguas tranquilas de una represa, de pronto, al romperse el dique que las contiene, se derramaran con furia incontenible, arrasando a su paso todo lo bueno que se había construido. En pocas palabras, ¡se desató el chauvinismo! Y ni modo, lo digo con pena, pero tengo que decirlo: ¡Cuánta tristeza me causa esa absurda alegría!

Pasillos:

  1. Aguirre dijo -yo no- que el partido había sido para el olvido, ¡pero el resultado para la historia! 🤔
  2. Quien habrá perdido por los boletos no vendidos, ¿los revendedores? Porque la Fifa dice que se vendieron los casi 46,000 lugares que soporta el Akron! 🤔
  3. ¡El mejor de Surcorea: el portero! Con todo y el gol desafortunado; el mejor de México: el portero! Parecía un pulpo afortunado evitando el gol de Corea. ¿Usted qué opina?

Por Carlos Ricalde

pibihua2009@gmail.com

 

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